#UPNAResponde/#NUPekErantzun: ¿Qué pasos deben tenerse en cuenta para implantar el teletrabajo? ¿Qué normativa existe para regular esta cuestión?

Responde: Amaya Erro Garcés, profesora del área de Gestión de Empresas en el Departamento de Gestión de Empresas de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

 

El teletrabajo es una forma de organización del trabajo que realiza una persona para una empresa desde un lugar diferente a la propia sede de la empresa, a través de un sistema de telecomunicación. Es decir, para que exista teletrabajo deben darse dos elementos; el lugar de trabajo diferente a la sede de la organización y el uso de tecnología. Normalmente, el teletrabajo se realiza desde el domicilio, aunque existen otras posibilidades (trabajo en viajes, etc.). En todo caso, nos referiremos aquí al teletrabajo desde el domicilio.

Hasta la fecha, las personas que teletrabajan en España son aproximadamente el 7% del total de trabajadores, por lo que nos encontramos en una situación por debajo de la media europea en número de teletrabajadores y, de hecho, parece que el teletrabajo no acaba de despegar.

Sin embargo, ante la crisis sanitaria provocada por el covid-19, muchas empresas han optado por el teletrabajo como vía para asegurar la continuidad de la actividad económica y proteger, al mismo tiempo, la salud de los trabajadores. Este hecho hace que las cifras de teletrabajadores anteriormente descritas presenten un despunte durante el año 2020. En este sentido, podríamos afirmar que, además de las causas tradicionales que justifican el teletrabajo, como la conciliación familiar, la reducción de costes, la flexibilidad o la reducción de la contaminación derivada de los desplazamientos,  la seguridad sanitaria ha surgido como una razón adicional que puede incrementar el uso del teletrabajo.

Diversas multinacionales y grandes empresas, como Orange, Vodafone, Telefónica, BBVA, Banco Santander, Google, etc., han puesto en marcha de forma masiva el teletrabajo para casi todos sus empleados localizados en zonas de alto riesgo de coronavirus.

Es más, un análisis en Google Trends del número de búsquedas del término “teletrabajo” muestra que, a partir del mes de marzo de 2020, las búsquedas de este concepto se han multiplicado exponencialmente, tanto en España como a nivel global.

Teletrabajo

En este contexto, una de las cuestiones que centran las búsquedas de información se refiere al modo en el que se debe desarrollar el teletrabajo; a los derechos y deberes de los trabajadores bajo esta forma de organización del trabajo.

En primer lugar, es preciso señalar que no existe una normativa específica que regule en España el teletrabajo, si bien son de aplicación diversos textos legales que actúan a modo de recomendaciones o buenas prácticas. En este sentido, el Acuerdo Marco sobre Teletrabajo en Europa establece un marco general a nivel europeo para la implantación y el desarrollo del teletrabajo. Así, el Acuerdo Marco establece el carácter voluntario del teletrabajo, recomienda a los empleadores hacer frente al coste derivado de la implantación y desarrollo del teletrabajo (conexión a Internet, equipos tecnológicos) o hace referencia a la protección de datos, entre otros aspectos. En todo caso, como comentaba anteriormente, el Acuerdo Marco es un texto no normativo.

Por otro lado, el teletrabajo se regula en el artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores como trabajo a distancia, y en muchas organizaciones se incluye en el convenio colectivo, que establece artículos concretos relativos a la forma de organizar el teletrabajo (tiempo, acceso al teletrabajo, etc.). Por último, hay empresas que optan, además, por firmar acuerdos individuales con los trabajadores a los que ofrecen esta modalidad del trabajo. En estos acuerdos, se regulan aspectos como el horario del teletrabajo, el pago de los equipos y conexiones necesarias o el tiempo de vigencia del teletrabajo.

En todo caso, ante la situación de alarma generada por el covid-19, la implantación del teletrabajo como respuesta a esta crisis se ha realizado de urgencia y, en consecuencia, la mayoría de las organizaciones no han desarrollado documentación específica para regular esta situación.

Cabe preguntarse si, a futuro, este incremento del teletrabajo derivará en la redacción de un texto normativo que regule esta modalidad de trabajo. Sería bueno que así fuera, ya que, de hecho, los expertos indican que la falta de regulación ha sido uno de los principales obstáculos para la implantación del teletrabajo.

Finalmente, cabe indicar que la razón fundamental que explica el teletrabajo reside en la confianza entre trabajador y empresa. Las organizaciones que han implantado el teletrabajo indican que no sólo ha aumentado la motivación de los trabajadores, sino que, además, se ha mejorado la productividad empresarial.

Confío que este experimento masivo de teletrabajo conduzca finalmente al despegue de esta forma de trabajo, beneficiosa tanto para la empresa como para el trabajador.

 

Nota: las personas interesadas podrán plantear a investigadores de la UPNA cuestiones relacionadas con el coronavirus o el estado de alarma a través del correo electrónico vicerrectorado.proyeccionuniversitaria@unavarra.es, incluyendo en el asunto #UPNAResponde/#NUPekErantzun. 

#UPNAResponde/#NUPekErantzun: ¿Qué consecuencias psicológicas puede generar un estado de cuarentena?

Responde: Javier Fernández-Montalvo,  catedrático de Psicopatología del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

 

La evidencia científica sobre las consecuencias psicológicas de la cuarentena no es muy numerosa. Son realmente muy pocos los estudios que se han dedicado a analizar este fenómeno. Paradójicamente, la información existente en las redes sociales es abrumadora, por lo que parece fundamental analizar qué se sabe realmente sobre este fenómeno. Existen precedentes de medidas similares de cuarentena durante epidemias anteriores. Por ello, se acaba de publicar un artículo de revisión en The Lancet (Brooks y Webster, 2020 [1]), que analiza la evidencia existente sobre los efectos psicológicos de la cuarentena. Para ello, se han tenido en cuenta 24 estudios con datos relevantes, que se llevaron a cabo durante las crisis del SARS (2003), Gripe A (2009-2010), MERS (2012-2013) o Ébola (2014), entre otros. A continuación, se resumen los principales hallazgos encontrados en las personas que han pasado por una cuarentena:

a)      Mayor propensión a presentar síntomas del trastorno por estrés agudo: agotamiento, desapego, ansiedad, irritabilidad, insomnio, poca concentración e indecisión, y deterioro del desempeño laboral.

b)      Aumento de la prevalencia de síntomas de angustia y problemas psicológicos generales: trastornos emocionales, trastornos depresivos, trastornos de ansiedad y síntomas de estrés postraumático. El bajo estado de ánimo y la irritabilidad destacan por tener una elevada prevalencia.

c)       La cuarentena derivada del contacto cercano con un caso positivo aumenta los sentimientos negativos durante el período de cuarentena: temor, nerviosismo, tristeza y culpabilidad.

d)      Los niños/as presentan puntuaciones medias de estrés postraumático cuatro veces más elevadas, en comparación con aquellos/as que no han estado en cuarentena.

e)      La cuarentena es un predictor de síntomas de estrés postraumático y de depresión en trabajadores sanitarios, incluso tres años después de la misma.

f)       Los antecedentes de problemas de salud mental se asocian con ansiedad e irritabilidad, hasta 4-6 meses después del final de la cuarentena. Después de este período, muchas personas continúan desarrollando conductas de evitación: evitar a las personas que tosen o estornudan, rehuir los lugares cerrados e, incluso, los espacios públicos en las semanas posteriores a la cuarentena, etc.

g)      Los trabajadores de la salud que han sido puestos en cuarentena presentan síntomas más graves de estrés postraumático que el resto de la sociedad general y sienten una mayor estigmatización, exhiben más conductas de evitación después de la cuarentena y están más afectados psicológicamente: presentan más sentimientos de enfado, molestia, miedo, frustración, culpa, impotencia, aislamiento, soledad, nerviosismo, tristeza, preocupación y se sienten menos felices. También en este colectivo la probabilidad de pensar que están contagiados y que pueden propagar el virus a otros es mayor.

 

Tristeza

 

Estos son los únicos datos científicos que se tienen hasta la fecha sobre el impacto psicológico de la cuarentena. Se necesitan, por tanto, más estudios que valoren de forma precisa las consecuencias psicológicas del confinamiento actual, así como los factores mediadores que durante y después de la cuarentena influyen en el mayor o menor desarrollo de sintomatología específica. Entre los factores estresantes durante la cuarentena, destacan la duración de la misma, el miedo a la infección, la sensación de frustración y aburrimiento, tener suministros básicos inadecuados (comida, agua, ropa, etc.) y recibir información inadecuada y poco precisa. Entre los factores estresantes tras la cuarentena, sobresalen las pérdidas económicas como resultado de la misma y el estigma que rodea a las personas puestas en cuarentena. Se sabe que estos factores aumentan la probabilidad de desarrollar problemas específicos como resultado de la cuarentena, por lo que constituyen aspectos fundamentales a tener en cuenta para el desarrollo de consejos psicológicos basados en la evidencia, que permitan afrontar lo más adecuadamente posible el confinamiento y mitigar así las consecuencias de la cuarentena. No se debe olvidar que la capacidad de adaptación del ser humano a las circunstancias adversas es inmensa. Las personas más vulnerables, con un punto de partida más débil (soledad, exclusión, pobreza, problemas mentales previos, etc.), son las que más probabilidad tienen de verse afectadas. Probablemente, la mayoría de nosotros saldremos fortalecidos de la situación actual.

 

[1] Brooks, R. K. y Webster, L. E. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. The Lancet, 395, 913-920.

 

Nota: las personas interesadas podrán plantear a investigadores de la UPNA cuestiones relacionadas con el coronavirus o el estado de alarma a través del correo electrónico vicerrectorado.proyeccionuniversitaria@unavarra.es, incluyendo en el asunto #UPNAResponde/#NUPekErantzun. 

#UPNAResponde/#NUPekErantzun: ¿Cómo está respondiendo nuestro sistema sanitario? Innovación en atención sanitaria para hacer frente al coronavirus

Responde: Tomás Belzunegui Otano, vicedecano del Grado en Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

 

Personalmente, creo que el sistema sanitario de Navarra está respondiendo bien y, sobre todo, de forma muy ágil y coordinada al reto que supone la emergencia infecciosa del coronavirus en la Comunidad Foral.

Todos somos conscientes de que tenemos una red sanitaria pública muy robusta y una importante presencia privada y de que esta emergencia está poniendo a prueba nuestra capacidad de adaptarnos a una situación a la que nunca nos habíamos enfrentado y que tiene unas claves muy concretas: afecta a un gran número de personas que, en un porcentaje no despreciable, presentan un cuadro clínico respiratorio grave que precisa ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos, ventilación mecánica y un tiempo de ingreso de entre tres y cuatro semanas

Desde el principio, el Departamento de Salud del Gobierno de Navarra asumió el mando de la crisis y tuvo claro que había que cambiar totalmente la organización. Atención Primaria suspendió toda la actividad programada y se convirtió en el primer escalón de cribado y valoración (fundamentalmente, telefónica) de todas las personas   que presentaban patología respiratoria, realizando un trabajo fundamental.

Urgencias de los Hospitales (que vieron bajar a menos de la mitad el volumen de pacientes diarios) se han convertido en los lugares donde se valoran los casos con dificultad respiratoria y se les realiza una RX (radiografía) para ver si existe neumonía.

El Hospital ha suspendido todas aquellas actividades “programadas” (fundamentalmente, quirúrgicas) que no son imprescindibles.  En ese sentido, se han garantizado una serie de servicios que no se pueden suspender, como los hospitales de día de oncología, diálisis, radioterapia, intervenciones quirúrgicas urgentes, banco de sangre, coordinación de trasplantes, etc… Esto ha permitido aumentar notablemente el número de camas en unidades específicas, evitando así el contacto de pacientes con COVID-19 con el resto de personas enfermas y permitiendo cuadruplicar el número de camas en cuidados intensivos.

SOS-Navarra 112 y la red de transporte sanitario también han necesitado cambiar totalmente su forma de funcionamiento. Por decirlo de una forma comprensible, nuestro sistema de emergencias está preparado para el día a día “habitual”: accidentes de tráfico, infartos, ictus etc…, lo que en atletismo sería una carrera de 100 metros y la pandemia de coronavirus es una maratón.

Sanitaria

Es cierto que el desarrollo de los acontecimientos nos permite algo de tiempo con el fin de  prepararnos para una realidad que consiste en muchos pacientes confinados en sus domicilios con miedo, muchos pacientes ingresados en las plantas de hospitalización y muchos pacientes que están muchos días en las unidades de cuidados intensivos.

Esta situación de emergencia ha propiciado, además, que se haya creado la figura de un coordinador con capacidad ejecutiva y de decisión organizativa sobre todos los hospitales de Navarra (públicos y privados). La capacidad de la red hospitalaria es de 1.500 camas, de las que podría dedicar hasta un 50% a la atención de pacientes con coronavirus. Por ese motivo y dado que la capacidad del sistema permite seguir atendiendo a los pacientes en entornos hospitalarios, no se plantean espacios en forma de hospitales de campaña como los montados en otras comunidades.

Por el momento, se descarta el uso de hoteles para acoger pacientes con poco soporte familiar, aunque se está valorando, en función de las necesidades, ponerlos a disposición de profesionales sanitarios que estén en contacto con afectados para que no tengan que volver a sus casas y evitar posibles casos de contagio.

En definitiva, una situación a la que nunca nos habíamos enfrentado, que ha requerido un cambio total en la organización sanitaria de Navarra para responder de forma óptima. La innovación más importante del sistema, por tanto, ha sido organizativa.

 

Nota: las personas interesadas podrán plantear a investigadores de la UPNA cuestiones relacionadas con el coronavirus o el estado de alarma a través del correo electrónico vicerrectorado.proyeccionuniversitaria@unavarra.es, incluyendo en el asunto #UPNAResponde/#NUPekErantzun.