La importancia de la motivación docente en las aulas

A menudo se habla sobre la importancia de la motivación estudiantil para el aprendizaje y el rol que ejerce el profesorado en su potenciación. Sin embargo, rara vez se discute sobre las estrategias para promover la motivación docente al momento de impartir las clases y el papel que juegan los distintos actores sociales en su promoción.

Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, ha expresado al diario “El País” (Silió, 2018) que el sistema educativo español no brinda suficiente apoyo al profesorado, lo que está haciendo que la carrera docente se vuelva poco atractiva. Esto se puede reflejar, por ejemplo, en que el salario es inferior a la media europea o el sistema de oposiciones alcanza un 9,6% de plazas desiertas. Otro ejemplo se observa en la insistencia política por instalar reformas educativas que siguen modelos curriculares propios de la revolución industrial, restringiendo así la autonomía docente, ya que el profesorado tiene poca libertad para interactuar con el grupo de pares, resolver cuestiones administrativas del estudiantado y tomar decisiones sobre los planes de estudios.

Este último ejemplo tiene directa relación con las situaciones de aula, dejando en evidencia la importancia de los factores contextuales en la motivación docente. Es decir, el profesorado motivado establece relaciones sanas de compañerismo con sus pares y jefaturas, tiene capacidad para resolver problemas estudiantiles en conjunto con padres y tutores y, por último, tiene autonomía para decidir los contenidos de aprendizaje que se deben tratar en las situaciones de aula. En este sentido, las administraciones educativas deberían promover dicho actuar docente mediante la implementación de proyectos educativos que fomenten la realización de actividades interdisciplinares, la participación activa de toda la comunidad educativa en las cuestiones académicas y el aprendizaje permanente del profesorado para mejorar su quehacer pedagógico.

En definitiva, la motivación docente en las situaciones de aula es una materia compleja que también debería ser tratada por la investigación educativa, porque los distintos actores sociales tienen un impacto en ella, especialmente, en los tiempos que corren, donde se aproxima una nueva reforma educativa. Específicamente, entre los actores no solo podemos considerar las jefaturas, docentes, estudiantes, padres y tutores; sino también debemos tener en cuenta a los agentes políticos por una cuestión muy simple: las reformas educativas cambian el “status quo” de la labor pedagógica, tanto desde el punto de vista curricular como económico.

A muestra de un botón, tenemos el caso de la educación artística en Educación Primaria, la que, tras ser eliminada del marco de asignaturas troncales con la entrada en vigencia de la LOMCE, comenzó a percibir menos financiación. Esto no solo provocó que se redujeran las horas lectivas para la asignatura, sino también gatilló que un sector del profesorado de música debiera dictar otras asignaturas distintas con el objeto de completar su horario laboral. Por consiguiente, la motivación docente se ha visto negativamente afectada por la aplicación de la LOMCE que regulan las administraciones educativas, ya que el profesorado de música ha estado perdiendo gradualmente su pasión pedagógica al verse forzado a impartir asignaturas distintas a la que optó profesionalmente.

Nuestro deber social es asegurar un sistema educativo de calidad. Para ello, es fundamental motivar al profesorado mediante estrategias basadas en el cariño y el respeto social, la dignificación laboral y la autodeterminación en la toma de decisiones pedagógicas, ya que, solo a través de dichas estrategias, se podrá garantizar la construcción de entornos socioeducativos afectivos que sirvan de catalizadores para la motivación estudiantil.

 

Referencia:
Silió, Elisa. (10 de octubre de 2018). Los profesores en España parece que trabajan en una cadena de producción. Diario El País. Recuperado de https://elpais.com/sociedad/2018/10/09/actualidad/1539106335_328097.html

 

Esta entrada al blog ha sido elaborada por Rolando Angel-Alvarado, doctor por la Universidad Pública de Navarra (UPNA) con una tesis que analiza el impacto en el aula de la eliminación de la Música en Primaria como asignatura obligatoria

¿Cuáles son los beneficios en salud de los nuevos antivirales para el tratamiento de la hepatitis C crónica?

En 2015, la hepatitis C crónica constituía un problema de salud pública de importante magnitud, con, aproximadamente, 500.000 personas afectadas en España. Las complicaciones de esta enfermedad son potencialmente graves, como el cáncer hepático y la cirrosis y, por este motivo, la hepatitis C crónica constituía la primera causa de trasplante de hígado en nuestro país.

Ante este problema de salud, es importante disponer de una terapia eficaz. Precisamente, el objetivo del tratamiento antiviral es eliminar la infección por el virus de la hepatitis C, para evitar la progresión de la enfermedad y sus complicaciones. Hasta el año 2015, el tratamiento se basaba en interferón, con tasas de éxito limitadas y múltiples efectos adversos. Desde ese año, se han comercializado en España diferentes combinaciones de antivirales de acción directa contra el virus, lo que ha supuesto un cambio relevante en el manejo de la enfermedad.

 

Los ensayos clínicos de estos nuevos fármacos mostraban resultados prometedores, con alta eficacia para conseguir la curación de la infección. Esta situación generó una elevada demanda de tratamiento por parte de los pacientes, pero el elevado coste inicial de los fármacos dificultaba el acceso simultáneo de todos ellos al tratamiento. Por eso, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad elaboró un “Plan Estratégico para el abordaje de la Hepatitis C”, priorizando el tratamiento de aquellos pacientes que se encontraban en las fases más avanzadas de la enfermedad. El descenso progresivo del coste de los fármacos posibilita actualmente el tratamiento de todos los pacientes con hepatitis C.

Ante la llegada de los nuevos medicamentos, existía la necesidad de evaluarlos en la vida real, ya que los resultados terapéuticos en la práctica clínica pueden ser menos favorables que los observados en los ensayos clínicos.

La tesis elaborada por quien esto escribe se ha centrado en conocer el impacto real de los antivirales de acción directa en términos de efectividad, seguridad y efecto sobre la calidad de vida de los pacientes tratados en Navarra.

El estudio se centró en tres ejes: saber cuánto curan los nuevos antivirales, cómo lo hacen (si son seguros) y el impacto sobre la calidad de vida de los pacientes, un aspecto novedoso ya que apenas había sido evaluado previamente en los ensayos clínicos. Se estudiaron los pacientes tratados con antivirales de acción directa en el Complejo Hospitalario de Navarra, desde 2015 a 2017. El tratamiento se consideró efectivo cuando no se detectaba el virus en sangre a las doce semanas de finalizar el tratamiento (respuesta viral sostenida).

La efectividad global de los antivirales de acción directa en Navarra fue del 97%. Los resultados han sido muy positivos incluso en aquellos subgrupos que se consideraban difíciles de tratar (presencia de cirrosis hepática, coinfección por VIH, fracaso terapéutico previo a interferón), con tasas de curación superiores al 95%.

 

El estudio de la seguridad terapéutica incluyó a 227 pacientes monoinfectados por el virus de la hepatitis C. No se produjo ningún abandono voluntario de la terapia y solamente en un caso se suspendió por toxicidad renal. La alteración analítica más frecuente fue la anemia (33%), asociada al empleo de ribavirina con los antivirales. Sin embargo, esta fue de grado leve y transitoria, ya que los pacientes se recuperaban al finalizar el tratamiento. Este fármaco se utilizó en los primeros años, pero actualmente está en desuso.

La participación en el estudio de calidad de vida fue elevada, incluyendo a 206 pacientes con respuesta viral sostenida (79% de las personas a las que se propuso el estudio). Después de eliminar la infección por el virus de la hepatitis C, se observó un descenso en la proporción de pacientes que referían problemas de movilidad (de 35% a 24%), dolor o malestar (de 60% a 42%) y ansiedad/depresión (de 57% a 44%). Asimismo, hubo un aumento de diez puntos en el estado de salud autorreferido, lo que refleja una mejoría en la valoración global de la salud por parte de los pacientes. Este beneficio sobre la calidad de vida se observó también en los pacientes coinfectados por el VIH y en los pacientes cirróticos.

La comparación de la calidad de vida con la de la población general española mostró más problemas entre los pacientes con hepatitis C crónica antes del tratamiento, principalmente, en aquellos que se encontraban en las fases más avanzadas de la enfermedad. Después de curar la infección, persistían las diferencias, hasta tres veces más frecuente la limitación en las actividades cotidianas y la ansiedad/depresión entre los pacientes con respuesta viral sostenida que en la población general. Sin embargo, la valoración global del estado de salud consiguió asemejarse a la de la población española (75 puntos y 77 puntos, respectivamente).

Cuando se comparaban los resultados en función del grado de fibrosis hepática, aquellos pacientes con fibrosis leve fueron los que más se equipararon a la población general después de la curación, con un nivel similar de problemas en movilidad, autocuidado, actividades cotidianas y dolor o malestar. En cambio, los pacientes cirróticos continuaron estando alejados de la población general española, principalmente en los problemas relativos a las dimensiones físicas de la salud. Mejorar la calidad de vida y los problemas referidos por los pacientes son un objetivo de salud importante una vez curada la hepatitis C.

En definitiva, los nuevos antivirales han demostrado tener un buen perfil de seguridad en práctica clínica, simplificando la monitorización de los pacientes durante la terapia, con un menor consumo de recursos sanitarios. La curación de la infección por el virus de la hepatitis C tiene un impacto positivo sobre la calidad de vida de los pacientes, consiguiendo equipararla a la de población general española del mismo sexo y edad para los pacientes en los estadios más leves de la enfermedad.

 

Esta entrada ha sido elaborada por la farmacéutica hospitalaria Regina Juanbeltz Zurbano, doctora en Ciencias de la Salud por la Universidad Pública de Navarra (UPNA) con una tesis sobre el tratamiento de la hepatitis C crónica con antivirales acción directa de segunda generación

Los efectos de la custodia compartida en el mercado laboral español

En las últimas décadas, se ha visto un cambio significativo en la sociedad española, en especial, en la nueva conformación de la población activa y la mayor participación de la mujer en ella. No sólo se ha podido observar ese cambio, sino también un aumento considerable de disoluciones de matrimonios y, al mismo tiempo, de la asignación de custodia compartida.

¿Puede afectar la custodia compartida de los hijos al mercado laboral de los padres? La respuesta es sí, de forma rotunda.

 

Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) del año 2016, solamente el 28,3% de los casos de divorcio y separación obtuvieron la custodia compartida. Aunque el concepto de custodia compartida se incluyó en el Código Civil en España en 2005, la adopción del concepto no vino acompañada de una regulación general a nivel estatal. No fue hasta seis años después cuando cinco comunidades autónomas con legislación propia (Cataluña, Navarra, Aragón, País Vasco y Comunidad Valenciana) tomaron la iniciativa de aplicar una regulación propia sobre la custodia compartida.

En consecuencia, son precisamente esas comunidades las que registran mayor porcentaje de custodias compartidas, según el INE, mientras que, en el resto del país, las madres siguen obteniendo la mayor parte (66%) de las custodias exclusivas de los hijos.

¿Qué consecuencias económicas puede tener esta situación?

En términos generales, el tiempo dedicado al cuidado de los hijos aumenta considerablemente cuando a uno de los padres se le otorga la custodia y guarda exclusiva y, por tanto, ese tiempo no puede ser invertido simultáneamente en el mercado laboral.

La diferenciación en el uso del tiempo y el tipo de jornada laboral de acuerdo con el género, un análisis desarrollado por el INE, han contribuido a cuestionar la existente desigualdad existente:

  • El 72% de las mujeres dedican más tiempo a las tareas domésticas que los hombres y, del mismo modo, un 59% de la población femenina destina más tiempo al cuidado de los hijos que la población masculina.

 

  • El 56% hombres frente a un 44% mujeres son los porcentajes de la población ocupada. A primera vista, parecen equitativos, pero, al descomponer los datos, el 72% de esos trabajos ocupados por mujeres son a tiempo parcial.

Por lo tanto, la aparente igualdad en la que creemos vivir maquilla la realidad. En vez de desafiar la teoría del premio Nobel Gary Becker, quien explica que el hombre invertirá su tiempo únicamente al mercado laboral, mientras que la mujer a las responsabilidades en el ámbito privado (tareas domésticas, cuidado de hijos…), la estamos defendemos inconscientemente.

Mi trabajo de fin de grado consistió en poner la economía al servicio del estudio social y analizar los efectos de la custodia compartida en la tasa de empleo femenino. Usando una metodología econométrica, con una muestra de 2.437.792 individuos, se obtuvieron unos resultados estadísticamente robustos y significativos. Esta es el más contundente:

“Las mujeres nacidas en las cinco comunidades autónomas donde prevalece la ley de custodia compartida tienen mayor probabilidad de estar trabajando que las mujeres nacidas en el resto del país”.

En conclusión, la custodia compartida, es decir, el reparto equitativo del tiempo y costes en el cuidado de los hijos, contribuiría a la igualdad de género en el mercado laboral. Sin olvidar que igualdad no quiere decir que el hombre y la mujer sean iguales, sino que tengan los mismos derechos, responsabilidades y oportunidades.

 

Esta entrada ha sido elaborada por Pilar Alvargonzález Muñoz, graduada en el Programa Internacional de Administración y Dirección de Empresas (ADE) por la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y ganadora del I Premio al Trabajo de Fin de Grado, concedido por la Asociación Española de Economía, por su estudio sobre los efectos de la custodia compartida  en la tasa de empleo femenino

Las mujeres en carreras STEM (“Science, Technology, Engineering and Mathematics”) o cómo sin maestras no hay alumnas

Escribo esta entrada para tratar la situación de las mujeres en las carreras STEM (siglas en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), ya que, como subdirectora de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación (ETSIIT) y como profesora de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) en los grados en Ingeniería en Tecnologías de Telecomunicación e Ingeniería Informática, soy testigo del bajón de mujeres en estas disciplinas.

En la UPNA y en el sistema universitario español, prácticamente el 50% de los estudiantes son mujeres. Sin embargo, el número de las estudiantes de las dos escuelas de ingeniería de la UPNA (ETSIIT y la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos-ETSIA) ronda, de media, en los últimos años el 23%. Los grados de Ingeniería Mecánica e Ingeniería Eléctrica y Electrónica presentan los porcentajes de mujeres más bajos (por debajo del 12%).

Las causas de esta situación son muy diversas. Por un lado, la educación y la opinión pública siempre han considerado estas carreras como masculinas y desprovistas de efectos sociales. Sin embargo, las carreras STEM sí pueden proporcionar ese elemento social que valoran las mujeres. Además, la sociedad necesita, y va a necesitar para el año 2020, profesionales STEM y estos deberían ser mujeres, al menos, en un 50%.

También está la falta de referentes femeninos para explicar la falta de interés de las chicas por las carreras técnicas. En las carreras de ingeniería de la universidad, las mujeres están en clara minoría dentro de las plantillas de personal docente e investigador y, si no hay maestras, no hay alumnas.

Tampoco quiero olvidar el contexto educativo. De pequeños, la mayoría de las niñas aventajan a los niños en todas las materias, incluyendo las matemáticas. La diferencia en sus comportamientos tiene que ver con la forma de enfrentarse a los retos. Mientras que los chicos piensan que no solucionan un problema porque es difícil, las chicas piensan que se debe a que no pueden hacerlo.

A esto se añade que existe un problema de comunicación. Mucha gente no sabe a qué nos dedicamos exactamente los ingenieros… Tenemos que transmitirles en qué hacemos mejor la vida de todos gracias a la ingeniería, y cómo lo hacemos.

Por todo ello, es preciso hacer algo para visibilizar a las mujeres que trabajamos en STEM. En este sentido, son muy destacables las acciones de fomento de las ciencias llevadas a cabo por la Real Academia de Ingeniería, como una campaña de actividades para potenciar la inclusión y la vocación de niñas y jóvenes en este ámbito con el fin de desterrar la concepción de que las mujeres que tienen vocación por esas áreas son “bichos raros” o “intrusas”.

La UPNA no se queda atrás en este campo. Así, cuenta con un programa de charlas de divulgación científica, en las que el profesorado acude a los centros escolares; y organiza las Semanas de la Ciencia, que se realizan en noviembre con diversas actividades para diferentes públicos, por citar dos ejemplos.

Sin embargo, quiero adentrarme en una obra de teatro, la titulada “Yo quiero ser científica”, en la que nueve profesoras de la UPNA damos vida a otras tantas mujeres científicas del pasado, con el fin de visibilizar a estas féminas que padecieron muchas penurias para poder desarrollarse como científicas. Dicha obra concluye con una charla final, en la que hablamos al público (fundamentalmente, escolares) de nuestra carrera investigadora actual para poder visibilizar el papel de la mujer en la ciencia en este momento.

No quiero olvidarme de las numerosas mujeres emprendedoras tecnólogas, muy importantes a nivel internacional, y también mujeres tituladas por la UPNA, que han desarrollado su carrera de Ingeniería de Telecomunicación y han podido llevar a cabo acciones de emprendimiento hasta el punto de crear algunas de ellas empresas o grupos de investigación de gran prestigio internacional.

Para concluir, cabe preguntarse qué acciones pueden fomentar el incremento de mujeres en carreras STEM. Por ejemplo, la educación desde la infancia o la correcta orientación en los colegios e institutos.

En conclusión, el incremento de mujeres en las carreras STEM es una labor que involucra a toda la sociedad. No podemos desperdiciar el talento de la mitad de la población. Nos jugamos el futuro en ello.

 

 

Esta entrada ha sido elaborada por Silvia Díaz Lucas, doctora en Ingeniería de Telecomunicación, profesora del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica y de Comunicación de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), donde también es investigadora en el Instituto de Smart Cities (ISC) y subdirectora de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación (ETSIIT); es autora e intérprete de la obra “Yo quiero ser científica”, en la que da vida a la actriz y tecnóloga Hedy Lamarr